La
identidad profesional docente es el resultado de un proceso de descubrimiento
por el que tiene que pasar el estudiante de pedagogía, para conocer su interés
por enseñar, el nivel de compromiso personal con sus alumnos y donde examina sus
fortalezas y debilidades personales, para reconocerse como docente, y saber qué
es lo que quiere lograr como tal.
La
identidad en un docente es de suma importancia, ya que permite trazarse metas
tanto para sus estudiantes como para el mismo docente, permite saber el enfoque
que dará a su carrera y que espera inculcar en sus alumnos.
La
identidad profesional docente se construye a través de una experiencia social y
de un contexto determinado (escolar, universitario, entre docentes) que permite
esclarecer y establecer las características personales que desea concretar el
docente en la realidad escolar. Los elementos que reúne el profesional para formar
su identidad son variados, como las creencias establecidas sobre su profesión,
las actitudes y valores que desea transmitir, el contexto escolar en el que se
encuentra y sus reglamentos, la asignatura a impartir, el trabajo con otros
profesores, la cultura y realidad local y muchas otras variables que permiten
la reflexión del docente sobre el papel que desempeña este en la sociedad. Esta
identidad no es estática, por lo que puede variar según el contexto escolar,
las nuevas políticas de educación, los cambios o procesos internos de cada docente
a través de los años, etc. Lo importante es reconocer estos cambios,
evolucionar con las nuevas generaciones para conseguir una identidad que se
relacione con la actualidad y lograr una reflexión
permanente de nuestro deber como profesores.
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