Curso: Tercero básico.
Actividad:
Forma grupos de cuatro o cinco personas y elige unos de los dos cuentos que se encuentran más abajo(haz click en download, para descargar el cuento en tu computador) . Elijan un representante de grupo que lea el cuento e incorporen sonidos que representen la historia. Por ejemplo: En la granja había una vaca (sonidos de vaca), que tomaba mucha agua (sonido de agua).
El grupo debe representar los sonidos a través de la voz, instrumentos o diferentes objetos. Deben representar la mayor cantidad de sonidos posibles y todos los integrantes del grupo deben realizarlos. Para finalizar deben presentarlo frente al curso, finalmente intercambiaremos opiniones sobre los trabajos realizados.
Objetivos:
-Crear e improvisar diferentes sonidos e ideas musicales a través de diferentes objetos.
- Descubrir nuevos sonidos a través del trabajo propio y de la observación del trabajo de los demás compañeros.
- Incentivar el trabajo en grupo.
- Lograr que los alumnos expresen sus ideas frente a un grupo y que logren consensos.
- Crear la disposición a escuchar en los alumnos, mientras estos ven las presentaciones.
Educación musical
jueves, 22 de agosto de 2013
lunes, 19 de agosto de 2013
Educación inclusiva
Si observamos la historia “el cazo de Lorenzo” y lo comparamos con lo que ocurre en el aula, podemos observar que el cazo u olla que Lorenzo carga y que le dificulta desenvolverse es semejante a las diversas dificultades que presentan los alumnos, estas dificultades pueden ser sociales (problemas de adaptación con sus pares, casos de violencia doméstica), psicológicas (depresión, bipolaridad, discapacidad intelectual), o médicas (diferentes discapacidades). Lo importante es saber si queremos hacer algo por ellos.
Al igual que las personas que miraban distinto a Lorenzo, nosotros como profesores podemos caer en el mismo prejuicio, no observar al alumno que estamos educando, olvidarlo como persona y enfocarse solo en mirar y culpar su problema. Muchos docentes esperan trabajar con grupos de alumnos homogéneos y así evitar al máximo las dificultades que puedan retrasar los objetivos de aprendizaje. Como consecuencia de esto segregamos a alumnos solo por ser diferentes o por no tener las capacidades que nosotros esperamos que tengan, lo que puede provocar que estos sientan que no tienen valor como estudiantes, o que no cumplen las expectativas de sus padres, pares y profesores.
¿Cuántas veces hemos escuchado a un docente decir que no se esforzarán en enseñarle a un alumno porque es lento, tonto o inquieto? Esta forma de pensar de algunos docentes se ve en muchos de los casos, ligada a una completa desinformación y/o poco o nulo interés de la vida, características y aspectos personales del alumno cuestionado, y lamentablemente muchos de estos terminan como Lorenzo, escondidos, esperando no ser cuestionados ni peyorizados por sus dificultades.
La pregunta que debemos hacernos es ¿queremos ser como las personas que solo observan los problemas y dificultades de Lorenzo, sin importarnos como es él, ni que pasa por su mente?
Espero que al enfrentarnos a casos como el de Lorenzo, seamos como la señora que lo saca de su escondite, que podamos convertir las debilidades de nuestros alumnos en puntos fuertes, que les enseñemos a expresarse y que puedan vivir sin etiquetas, ni limitaciones, que logremos sacar lo mejor de ellos y le ayudemos a enfrentar y sobrellevar cualquier dificultad que se les presente. La actitud de la señora que ayuda a Lorenzo, nos inspira para que, nosotros como docentes, logremos un mayor compromiso con los alumnos, nos enfoquemos en darles herramientas para que se superen cada día y logremos con esto atender las necesidades de aprendizaje de todos los niños y jóvenes con especial énfasis en aquellos que son vulnerables a la marginalidad y la exclusión social.
sábado, 17 de agosto de 2013
martes, 13 de agosto de 2013
¿QUÉ ES PARA MI LA IDENTIDAD PROFESIONAL DOCENTE?
La
identidad profesional docente es el resultado de un proceso de descubrimiento
por el que tiene que pasar el estudiante de pedagogía, para conocer su interés
por enseñar, el nivel de compromiso personal con sus alumnos y donde examina sus
fortalezas y debilidades personales, para reconocerse como docente, y saber qué
es lo que quiere lograr como tal.
La
identidad en un docente es de suma importancia, ya que permite trazarse metas
tanto para sus estudiantes como para el mismo docente, permite saber el enfoque
que dará a su carrera y que espera inculcar en sus alumnos.
La
identidad profesional docente se construye a través de una experiencia social y
de un contexto determinado (escolar, universitario, entre docentes) que permite
esclarecer y establecer las características personales que desea concretar el
docente en la realidad escolar. Los elementos que reúne el profesional para formar
su identidad son variados, como las creencias establecidas sobre su profesión,
las actitudes y valores que desea transmitir, el contexto escolar en el que se
encuentra y sus reglamentos, la asignatura a impartir, el trabajo con otros
profesores, la cultura y realidad local y muchas otras variables que permiten
la reflexión del docente sobre el papel que desempeña este en la sociedad. Esta
identidad no es estática, por lo que puede variar según el contexto escolar,
las nuevas políticas de educación, los cambios o procesos internos de cada docente
a través de los años, etc. Lo importante es reconocer estos cambios,
evolucionar con las nuevas generaciones para conseguir una identidad que se
relacione con la actualidad y lograr una reflexión
permanente de nuestro deber como profesores.
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